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Catacombe dei Cappuccini
30 min a pie desde la consigna (2,3 km)
La historia
Las catacumbas se abren bajo el convento de los Capuchinos, en piazza Cappuccini. En 1599 los frailes depositaron aquí el cuerpo de fray Silvestro da Gubbio, hallado bien conservado tras la sepultura, y desde entonces el lugar pasó a ser el cementerio de la comunidad.
En los siglos XVII y XVIII las familias palermitanas más acomodadas pidieron ser admitidas: los cuerpos, desecados en celdas especiales y vestidos después con la ropa elegida en vida, se dispusieron en los corredores por categorías, con secciones distintas para hombres, mujeres, religiosos, profesionales y niños. Los enterramientos continuaron durante todo el siglo XIX, con alguna excepción posterior.
La última es la de Rosalia Lombardo, muerta en 1920 a los dos años y embalsamada por Alfredo Salafia; su cuerpo se conserva casi intacto.
Por qué merece la pena
Bajas y caminas entre cientos de personas que eligieron seguir siendo visibles: ropa de época, etiquetas con los nombres, rostros que el tiempo ha transformado de maneras distintas. No es una atracción de terror sino un lugar de memoria, donde Palermo mantuvo a sus muertos cerca de los vivos. Fíjate en los detalles de la ropa y de las manos, y detente un momento ante Rosalia, con el respeto que pedirías para los tuyos.
Deja aquí el equipaje y ve ligero
Taquilla de autoservicio en Via Villareale 31, se abre con el código de la reserva.
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